Yo soy de los que necesitan “jh’artarse” de hacer kilómetros encima de la moto para sentirme bien. Es como el que “si no almuerza carne”, le parece que no haya comido. Pues lo mismo, pero sobre dos ruedas. Además, ya estoy tan acostumbrado a ello que es a partir de los 400 Kms. cuando empiezo a moverme sobre el asiento por las molestias. Aunque con estas distancias me aplico el “Sarna con gusto no pica…” y, por otra parte, con el tiempo que lleva “vestirse de romano”… ¡¡¡tiene que ser una ruta larga!!! ![]()