
La mayoría entra, sale y circula mal por las glorietas, pero nuestra misión es pasar por ellas sin incidentes, no «tener la razón» a cualquier precio…

La mayoría entra, sale y circula mal por las glorietas, pero nuestra misión es pasar por ellas sin incidentes, no «tener la razón» a cualquier precio…
Las glorietas son un chollo para los ayuntamientos ya que gracias a ellas se ahorran los costes de mantenimiento en general de los semáforos, y en su lugar el tráfico rodado parece que se autoregule “igual”. Para mí son el infierno que pregona Rambo en sus películas, una trampa más dentro de la jungla urbana donde el vehículo más grande, y por ende el más fuerte, tiene todas las de ganar y evidentemente una moto… todas las de perder.