
Después de cuatrocientos cincuenta y tres kilómetros creí desmontarme al meter a mi negrita en el garaje. Me sentí como aquel niño del chiste:
- ¡¡¡Papá, papá, he tenido mi primera experiencia sexual!!! Hijo, siéntate aquí en mis rodillas y me lo cuentas. Sí, papá, como para sentarme estoy yo ahora…
Ancha