
Conducir una moto es una de las experiencias más gratificantes que cualquier apasionado a las dos ruedas y a la sensación de libertad, debería de probar. Aunque se debe considerar que para ir en moto no vale hacerlo de cualquier forma, ya que el único parachoques eres tú mism@ y de ahí la importancia de una buena Seguridad Pasiva…




Un motorista es más vulnerable que cualquier otro actor en el tráfico diario, por eso la seguridad pasiva, que depende del equipamiento que llevemos, y del diseño de las infraestructuras por las que circulamos, es fundamental para mejorar la seguridad vial en moto.
Las glorietas son un chollo para los ayuntamientos ya que gracias a ellas se ahorran los costes de mantenimiento en general de los semáforos, y en su lugar el tráfico rodado parece que se autoregule “igual”. Para mí son el infierno que pregona Rambo en sus películas, una trampa más dentro de la jungla urbana donde el vehículo más grande, y por ende el más fuerte, tiene todas las de ganar y evidentemente una moto… todas las de perder.